martes, 21 de agosto de 2018

MI MEJOR AMIGO.

lll.

Meses después, conocí a otras chicas en mi escuela; una se llamaba Noelia, ella era una chica que tenía a cualquier niño a sus pies, cuando quisiera y como quisiera, la verdad era un tanto loca; le gustaba el alcohol y el tabaco, tenía demasiados novios, se besaba con chicos que ni siquiera eran sus novios... En fin, era terrible, pero la hice mi amiga; tal vez fue malo porque ese tipo de niñas no eran un buen ejemplo a seguir, pero me dejó una gran enseñanza.
La otra chica que, también la hice mi amiga, se llamaba Melany. Esta chica era un poco más tranquila, un poco mustia. Me agradaba, sin embargo, no nos llevábamos tan genial.
Ellas dos eran ahora mis mejores amigas, en especial Noelia. Era bastante extraño porque eramos polos opuestos: lo que a ella le gustaba hacer a mí no.
Noelia conocía a muchos chicos así que, cuando teníamos 12 años, me presentó con un amigo suyo, se llamaba León, para mí era súper guapo y me gustaba mucho. Nos hicimos novios y yo era muy feliz, puesto que era mi primer novio. En aquel entonces yo asistía a clases de danza oriental junto con Noelia y Melany, y cuando salíamos de clase, León iba a visitarme sin que se enterara mi madre, porque aún no tenía permiso de tener novio.
Un día, siendo novios León y yo, me dijo que si ya había besado alguna vez, y mi repuesta fue lógica: ¡NO! Así que, poco a poco se acercaba a mí, me tomo de la mejilla izquierda y ¡BOOM! El peor beso de mi vida. Como dije antes, yo nunca había besado y al parecer él ya tenía bastante experiencia con la lengua. Nunca me imagine un primer beso así, pero en fin, ya fue.
Tuve muchos problemas con ese chico: se la pasaba idolatrando a muchas niñas aun estando conmigo pero, como la niña tonta que fui, lo perdonaba y pensaba que iba a cambiar. Esto último, nunca pasó. Hasta que por fin lo dejé. Fue duro para mí, porque yo realmente lo quería.
Después de mucho tiempo, cuando yo iba en 2° año de secundaria, lo volví a ver en una fiesta que hizo mi compañera (mi compañera era la prima de León), tuve muchos nervios por volver a verlo, pero aún así asistí. Cuando estábamos jugando "verdad o reto", le tocó a él cumplir un reto, y todos opinaban que me diera un beso. Yo no quería y él tampoco, pero los demás no dejaban de presionar, y entonces se levantó de la silla, caminó hacia mi lugar, se inclinó un poco, y me besó. Debo admitir que ese beso estuvo mucho mejor que el primero. No lo voy a olvidar.
Pasaron muchos años, y actualmente, León ya es padre de dos gemelas. Es increíble.

Continuará...