II.
Anteriormente era muy tímida, así que, se me dificultaba socializar con mis nuevos compañeros. Pero había alguien en especial, con el que, con tan solo una mirada, me ponía tan roja como un jitomate, pero creo que jamás me miró, y si tan solo me hubiera mirado como yo a él...
Recuerdo que, días después de haber entrado a la escuela, algún profesor nos pidió que nos sentáramos por número de lista. Él era un número después de mí. Me sentía tan nerviosa y emocionada cuando se sentó atrás de mi lugar; lo único que quería era voltear a verlo y hablar con él todo el tiempo. Sin embargo, jamás sucedió.
¡Él era tan guapo! Y era obvio que nunca se fijaría en una niña tan boba como yo. La verdad es que, cuando tenía 12 años, aún era horrible. No era nada atractiva, en cambio, mi mejor amiga de la infancia siempre fue bonita. Todos querían estar con ella, siempre socializaba, no tenía pena de nada y siempre obtenía lo que quería.
Mi mejor amiga y yo, teníamos una amiga más. Ella también era "bonita", pero la verdad solo el físico la ayudaba porque tenía una personalidad de lo peor. Era súper prepotente, egoísta, presumida y manipulaba a todos los que le hablaban. Siempre quería ganar y quería ser la "popular" de la escuela.
Pasaron los días y a mí me seguía encantando el chico que se sentaba atrás de mí. Pero un día, alguien me contó que mi "amiga", la presumida, era novia del chico más guapo del salón. ¡SÍ! ¡Del niño que yo amaba en secreto! ¡La maldita presumida le dijo que si quería ser su novio! ¿Acaso era una broma?
Yo moría por dentro, estaba tan molesta y triste a la vez, pero tuve que fingir que no me importaba, no quería que se enteraran del sentimiento tan grande que me provocaba ese niño tan hermoso.
Unos días después, me volvieron a decir que por fin ¡habían terminado! Fui tan feliz en ese instante, pero aun así, nunca confesé lo que sentía por él.
Después de varios meses, él dejó de importarme. No sé cómo pasó, salió de mi cabeza por completo... O eso es lo que yo creía.
Continuará...
Voy a hacer que tú descubras cómo soy realmente. Voy a hacer que quieras ir recorriendo el mundo de mi mano. De mi boca no saldrán discursos ni promesas. Porque no soy yo quién debe hablarte. Eres tú quién debe descubrirme. Porque ya aprendí que el amor en palabras no tiene el mismo valor del amor que se da con hecho. Quiero que te levantes una mañana, me mires y me sonrías y digas: AQUÍ ESTÁN PASANDO COSAS.
sábado, 6 de febrero de 2016
miércoles, 3 de febrero de 2016
MI MEJOR AMIGO.
I.
Mi primer año de secundaria había sido... ¿Genial?
Mi primer año de secundaria había sido... ¿Genial?
Tenía a mi lado a mi mejor amiga de la infancia con quién me gustaba pasar tiempo y hablar de nuestro ídolo Justin Bieber. Mis nuevos maestros eran de lo mejor... Bueno, habían excepciones; por ejemplo, el profesor de matemáticas era un borracho. Llegaba al salón de clases oliendo a alcohol. No era digno de enseñar matemáticas en una escuela religiosa. También, tenía una profesora súper buena onda, no recuerdo su nombre, pero realmente amaba su clase. Ella nos enseñaba Asignatura Estatal, pero un día, de la nada llegó un profesor nuevo. Su nombre era José, pero mis compañeros y yo lo llamábamos Petter. Él era gordo, tenía calva y usaba lentes. Ese hombre tan teto iba a sustituir el lugar de mi profesora preferida.
La primera vez que lo vi, realmente me daba miedo, se me quedaba viendo muchísimo y me sentí asustada. Así que, ese mismo día, al final de su clase, todos salieron al pasillo, pero él me dijo que si podía esperarme un momento porque quería hablar conmigo. Me sentí muy mal y comencé a creer cosas que no.
Cuando todos mis compañeros salieron, me dijo que me sentara en una banca, y lo hice. El profesor se sentó a mi lado y me dijo: "¿Cómo te llamas?". Yo, muy espantada le contesté que me llamaba Samm. Después de eso me preguntó que por qué lo miraba feo. En mi mente solo estaba el pensamiento de: "Usted me cae súper mal y quiero que regrese la profesora que me enseñaba A. Estatal". Pero, obviamente, solo fue un pensamiento. No quería buscarme problemas en mi primer año de secundaria; así que, lo único que dije fue: "Lo siento, mi mirada es un poco pesada". Él insistió en que yo lo miré feo durante su clase, hasta que por fin me dejó ir. Mientras pasaba el tiempo, comenzó a caerme mejor y mis pensamientos feos sobre él desaparecieron.
Continuará...
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