¡Buenos días, princesa!
He soñado toda la noche contigo.
Íbamos al cine y tú llevabas aquel vestido rosa que me gusta tanto.
Solo pienso en ti, princesa.
Pienso siempre en ti.
¡Sin duda, el mejor libro que he leído en mi vida!
Voy a hacer que tú descubras cómo soy realmente. Voy a hacer que quieras ir recorriendo el mundo de mi mano. De mi boca no saldrán discursos ni promesas. Porque no soy yo quién debe hablarte. Eres tú quién debe descubrirme. Porque ya aprendí que el amor en palabras no tiene el mismo valor del amor que se da con hecho. Quiero que te levantes una mañana, me mires y me sonrías y digas: AQUÍ ESTÁN PASANDO COSAS.
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